Donde ya no te tengo

Donde ya no te tengo
Ha crecido una pena
Que me araña por dentro
Donde ya no te tengo
De tanto suspirar
Me escuece el sentimiento
Donde ya no te tengo
Se marchó la alegría sin poder despedirse de mí
Y hay un trozo de alma donde ya no te tengo
Que pregunta por tiLa vida es una vela
Que va apagando el viento
Esta lloviendo llanto
Se me ha empedrado el cielo
Me duele tanto el día
Que el sol se evaporo
Y de dolor parece que sólo quedo yoQue te condene Dios que yo no puedo
Arráncame la vida con todo lo que tengo
Y que te condene Dios mi sufrimientoDonde ya no te tengo
Me quede viendo el vuelo
De una lágrima al viento
Donde ya no te tengo
Me destapó tu amor
Y todo se hizo invierno
Donde ya no te tengo
Se apagó el firmamento y…

SUSURRAN TU NOMBRE

“Featherbank, actualmente. Pocos meses después de morir Rebecca, su esposo Tom y su hijo Jake deciden dejarlo todo atrás y empezar una nueva vida en este apacible pueblecito inglés. Necesitan alejarse de su casa y del ambiente que les rodea. La tristeza por la pérdida de su mujer y madre, respectivamente, hace que cada vez estén más alejados el uno del otro.

Veinte años antes. Cinco niños fueron brutalmente asesinados, pero solo se encontraron cuatro cuerpos. Uno de los cadáveres sigue en paradero desconocido. El criminal, bautizado como el «Hombre de los susurros», está entre rejas pero no suelta prenda sobre su localización. Todo parece cosa del pasado, sin embargo, un nuevo secuestro y posterior crimen pone en alerta a la policía. El modus operandi ha sido el mismo y, lo que es peor, la pequeña víctima, poco antes de desaparecer, también oyó cómo alguien susurraba su nombre.

La hipersensibilidad sensorial en los niños es algo bastante estudiado y conocido. Según dicen los «expertos», cuando somos pequeños tenemos la mente completamente abierta porque necesitamos atraer y absorber toda la información posible para formarnos y educarnos. No obstante, a veces hay estímulos que sobrepasan los límites. Y eso es lo que le pasa a Jake: que puede tener amigos imaginarios o de otro tipo…”

NETIKERTY

Netikerty : es un nombre egipcio que significa “ aquella que es excelente “

Se preguntarán el por qué de Netikerty. Dejadme que os cuento cómo nació.

Netikerty es un personaje de ficción de la trilogía del Escipion De Santiago Posteguillo, la amante del gran amigo y compañero de Publio Cornelio Escipion, Cayó Lelio.

CAYO LELIO

Cuando abrí mi cuenta en Twitter, la primera elección como apodo fue Escipion, pero un tuitero que ya era poseedor de ese apodo me sugirió que me buscara otro nombre. Le pedí ayuda y el me bautizó en Twitter como Netikerty. Desde entonces es mi padrino virtual.

Las siete hermanas de Lucinda Riley

A la muerte de su padre seis hermanas irán en busca de su origen y lo que descubran les hará comprender que su amor estaba escrito en las estrellas. Maia D’Apliese y sus hermanas regresan a la impresionante mansión familiar donde crecieron al descubrir que su adorado padre, que las adoptó en distintos lugares cuando no eran más que bebés, acaba de fallecer. Cada una recibe un sobre que contiene una prometedora pista sobre su origen. A Maia, la mayor de las hermanas y nuestra protagonista, la suya le lleva a una casa en ruinas en Río de Janeiro. Allí comenzará a recomponer las piezas de su historia. Ochenta años antes, en la Belle Époque de Río de Janeiro, el padre de Izabela Bonifacio aspira a que su hija se case con un aristócrata. Por su lado, el arquitecto Heitor da Silva Costa trabaja en la concepción de una inmensa estatua que se llamará el Cristo Redentor, y su búsqueda del escultor idóneo para llevar a cabo tan ambiciosa obra lo conduce hasta París. Apasionada y deseosa de conocer mundo, Izabela convence a su padre para que la deje acompañarlo a París antes de casarse. Allí, entre el estudio de Paul Landowski y los bulliciosos cafés de Montparnasse, Izabela conocerá al ambicioso y joven escultor Laurent Brouilly, y sabrá desde el primer instante que su vida ha cambiado para siempre.

Reseña de mi última novela

Concierto de Rosana en Cartagena

Y llegó el día en que Rosana nos vino a visitar a Cartagena. Recuerdo ese día cómo si fuera ayer. Me lancé a comprar las entradas en primera fila.

Y cuando llegó el ansiado día, ahí estaba yo con una cervecita y con un propósito, pedirle a Rosana que cantará nuestra canción.

Empezó el concierto y en un descanso, Rosana se dirigió a su público y pidió una pregunta. Ahí estaba mi ocasión, salté de la butaca con la mano levantada como cuando estábamos en el colegio ( siempre he sido muy disciplinada). Enseguida se fijó en mi, como no fijarse en una loca gritando a pleno pulmón, he hice la pregunta: ¿podrías cantar “nadie más que yo “?

Mi sorpresa fue cuando me hizo subir al escenario por que insistía que esa canción no era suya. Y yo atónita y con mi cerebro a punto de explotar pensando ¿cómo no va ser suya y yo qué he estado cantando todos estos años?

Rosana me dio el micrófono, me dejó a su banda y me dijo: “demuéstrame que esa es mi canción “. Y ahí estaba yo en el escenario con los focos enfocando a mi persona y ante un público numeroso esperando. Empezaron los acordes, yo fijé la mirada en ti, Edu, como si estuvieras viéndome. Cerré los ojos y empecé a cantar nuestra canción.

Cuál fue mi sorpresa cuando Rosana se acercó a mi para cantarla juntas y una vez finalizada me dio un cariñoso abrazo. Después se dirigió al público para contarles que conocía mi historia por Twitter ( para algo tienen que servir las redes sociales) y con ese gran corazón que tiene Rosana finalizó el concierto con nuestra canción, dedicándola a nuestra familia .

Esa noche llegué a casa emocionada, el corazón dándome brincos y sin saber a quién contárselo, más que nada por qué eran las 2 de la madrugada.

Gracias Ana que con tanto cariño elegiste mi vestuario y siempre me animaste ( y sigues haciéndolo) a dejar libre mis sentimientos. No quiero olvidarme de mi “gurú”, menudas risas nos echamos al día siguiente. Y a todos vosotros que con tanta paciencia leéis los capítulos de mi vida. Os quiero.

Ay cuántas cosas perdidas…

¿Quién no ha perdido algo en el camino?, tal vez amores perdidos, un verso olvidado en un tren, un adiós que siempre quiso ser un hasta luego…de eso nos habla Pedro Salinas en su poema, leerlo despacio, asómate a un corazón herido por la pérdida…


¡Ay, cuántas cosas perdidas
que no se perdieron nunca!
Todas las guardabas tú.

Menudos granos de tiempo, 
que un día se llevó el aire. 
Alfabetos de la espuma, 
que un día se llevó el mar. 
Yo por perdidos los daba.

Y por perdidas las nubes
que yo quise sujetar
en el cielo
clavándolas con miradas.
Y las alegrías altas
del querer, y las angustias
de estar aún queriendo poco,
y las ansias
de querer, quererte, más.
Todo por perdido, todo
en el haber sido antes,
en el no ser nunca, ya.

Y entonces viniste tú
de lo oscuro, iluminada
de joven paciencia honda,
ligera, sin que pesara
sobre tu cintura fina,
sobre tus hombros desnudos,
el pasado que traías
tú, tan joven, para mí.
Cuando te miré a los besos
vírgenes que tú me diste,
los tiempos y las espumas,
las nubes y los amores
que perdí estaban salvados.
Si de mí se me escaparon,
no fue para ir a morirse
en la nada.
En ti seguían viviendo.
Lo que yo llamaba olvido
eras tú.