Concierto de Rosana en Cartagena

Y llegó el día en que Rosana nos vino a visitar a Cartagena. Recuerdo ese día cómo si fuera ayer. Me lancé a comprar las entradas en primera fila.

Y cuando llegó el ansiado día, ahí estaba yo con una cervecita y con un propósito, pedirle a Rosana que cantará nuestra canción.

Empezó el concierto y en un descanso, Rosana se dirigió a su público y pidió una pregunta. Ahí estaba mi ocasión, salté de la butaca con la mano levantada como cuando estábamos en el colegio ( siempre he sido muy disciplinada). Enseguida se fijó en mi, como no fijarse en una loca gritando a pleno pulmón, he hice la pregunta: ¿podrías cantar “nadie más que yo “?

Mi sorpresa fue cuando me hizo subir al escenario por que insistía que esa canción no era suya. Y yo atónita y con mi cerebro a punto de explotar pensando ¿cómo no va ser suya y yo qué he estado cantando todos estos años?

Rosana me dio el micrófono, me dejó a su banda y me dijo: “demuéstrame que esa es mi canción “. Y ahí estaba yo en el escenario con los focos enfocando a mi persona y ante un público numeroso esperando. Empezaron los acordes, yo fijé la mirada en ti, Edu, como si estuvieras viéndome. Cerré los ojos y empecé a cantar nuestra canción.

Cuál fue mi sorpresa cuando Rosana se acercó a mi para cantarla juntas y una vez finalizada me dio un cariñoso abrazo. Después se dirigió al público para contarles que conocía mi historia por Twitter ( para algo tienen que servir las redes sociales) y con ese gran corazón que tiene Rosana finalizó el concierto con nuestra canción, dedicándola a nuestra familia .

Esa noche llegué a casa emocionada, el corazón dándome brincos y sin saber a quién contárselo, más que nada por qué eran las 2 de la madrugada.

Gracias Ana que con tanto cariño elegiste mi vestuario y siempre me animaste ( y sigues haciéndolo) a dejar libre mis sentimientos. No quiero olvidarme de mi “gurú”, menudas risas nos echamos al día siguiente. Y a todos vosotros que con tanta paciencia leéis los capítulos de mi vida. Os quiero.

Ay cuántas cosas perdidas…

¿Quién no ha perdido algo en el camino?, tal vez amores perdidos, un verso olvidado en un tren, un adiós que siempre quiso ser un hasta luego…de eso nos habla Pedro Salinas en su poema, leerlo despacio, asómate a un corazón herido por la pérdida…


¡Ay, cuántas cosas perdidas
que no se perdieron nunca!
Todas las guardabas tú.

Menudos granos de tiempo, 
que un día se llevó el aire. 
Alfabetos de la espuma, 
que un día se llevó el mar. 
Yo por perdidos los daba.

Y por perdidas las nubes
que yo quise sujetar
en el cielo
clavándolas con miradas.
Y las alegrías altas
del querer, y las angustias
de estar aún queriendo poco,
y las ansias
de querer, quererte, más.
Todo por perdido, todo
en el haber sido antes,
en el no ser nunca, ya.

Y entonces viniste tú
de lo oscuro, iluminada
de joven paciencia honda,
ligera, sin que pesara
sobre tu cintura fina,
sobre tus hombros desnudos,
el pasado que traías
tú, tan joven, para mí.
Cuando te miré a los besos
vírgenes que tú me diste,
los tiempos y las espumas,
las nubes y los amores
que perdí estaban salvados.
Si de mí se me escaparon,
no fue para ir a morirse
en la nada.
En ti seguían viviendo.
Lo que yo llamaba olvido
eras tú.

¿ Te puedo hablar claro?

Este magnífico libro está escrito por un médico de familia,que en tono de humor y de forma muy amena,va desmontando los “mitos “ tan habituales que vemos a diario en nuestras consultas de atención primaria. El autor es Fernando Fabiani. Muy recomendable tanto para pacientes como también para nosotros, los médicos. Enhorabuena al autor.

Platón

La verdadera declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.

No son los ojos los que ven, sino lo que nosotros veamos por medio de los ojos.

El hombre sabio querrá estar siempre con el que es mejor que él.

Debemos buscar para nuestros males una causa que no sea Dios.

Ninguna causa humana merece tal ansiedad.

Buscando el bien de nuestros semejantes encontraremos el nuestro.

Filósofos como Platón convivían con poetas, matemáticos, astrónomos y demás eruditos, aunque nunca hubo nadie mejor que él para expresar los pensamientos de su generación.

Los tetrarcas de Roma

Los tetrarcas

Dos augustos y dos césares que conducen el destino de Levante y Poniente:

– Diocleciano y Galerio en Oriente y

– Maximiano y Constancio en Occidente

Sucesiones en el 305 DC

Oriente:

– Augustos: Diocleciano ——> Galerio

– César : Galerio —— > Daza ( sobrino de la Dacia )

Occidente:

– Augusto : Maximiano ——–> Constancio ( padre de Constantino )

– César : Constancio ———–> Severo ( Ilirio)

Constantino, nacido el 27-02-274 dC en Naissus hijo de Constancio ( César de Roma) y Elena.

Constantino tuvo a su primer hijo , Crispo, de Minervina muerta en el parto. No llego a casarse con ella, por estar prometido con Fausta la hija de Maximiano.

Constantino se forma en Oriente, en Nicomedia junto al Augusto Diocleciano , con el retórico Lactancio como tutor.

Galerio, siendo Augusto, persiguió de forma cruel a los cristianos, pero, al final de sus días cuando la gangrena y la sepsis le devoraban , establece el Edicto de Sárdica : fin de la persecución a los cristianos y libertad de culto urbi et orbi.

Constantino tuvo un hijo con Minervina , Crispo y casado con Fausta , tuvo 3 hijos: Constantino, Constancio y Constante.

Constantino funda Constantinopolis ( Constantinopla, actual Estanbul) al final de su reinado y inicia los cimientos de la iglesia de Santa Sofia.

Herencia de Constantino:

-Constantino II : Galia, Hispania y Britania.

-Constancio: Asia menor, Siria y Egipto.

-Constante: Italia, Africa e Iliria septentrional

-Dalmacio II (sobrino): Balcanes, Mesia, Tracia, Macedonia y Constantinopolis.

-Anibaliano: Armenia, Capadocia, Mesopotamia.

Poesía

LAMENTO

Si tuviera valor, te desterraría…

Sí, te desterraría de los quejidos llorosos de mi mente

y de las aguas mansas de mi alma, que tu alborotas

cada vez que te asomas.

Sí, te desterraría …

y borraría tu aroma impregnado en cada rendija de mi coraza,

borraría tu esquiva mirada y tu sonrisa huidiza que me vendes tan cara.

Tus recuerdos guardaría con firme lazada

y con brío al mar lanzaría,

hasta perderlos de vista

en la espumosa oleada.

Cómo duele tu ausencia,

cuan grande fue la mordida que todavía sangra la herida

y duele y mata por dentro.

Qué largo el lamento,

Qué larga tu ausencia,

Qué largo el destierro;

No me detengas nunca cuando salga a tu encuentro.

Poesía

Un verso olvidado en el tren…

Un fuerte anhelo me sentó en ese tren,

era un sueño volverte a ver,

pasear junto a ti,

y compartir delante de un café,

recuerdos y nostalgias del ayer;

Tu aroma pude respirar

y a hurtadillas acariciar tu piel,

alocadas palabras flotando entre los dos

Fue imposible detener

el galope del corazón

qué con brío y desazón

ascendía como un corcel

buscando, ansioso, tu querer.

Y la despedida llego

buscando las lágrimas asomar,

y un beso quise robar,

un beso con el que soñar,

y ese sueño me llevé.

Y todas las noches, lo vuelvo a soñar

y con ese loco soñar

tus labios consigo alcanzar

y en un beso eterno logro descansar…